miércoles, 12 de noviembre de 2008

Conductores Ebrios


En nuestro pais , Decenas de padres de familia que perdieron un hijo a consecuencia de un accidente de tránsito se reunieron  para realizar una marcha pacífica con el fin de hacer un llamado a los diputados para que aprueben la nueva Ley de Tránsito.

 La iniciativa la tuvieron los padres del menor Gerardo David Rodríguez Gairaud, quien murió el pasado 17 de octubre en Pavas cuando fue atropellado, frente a la mirada de su madre, por un conductor que viajaba con 2,41 grados de alcohol en la sangre.

Alejandro Trejos, padre de una de los tres jóvenes que fallecieron el 7 de octubre anterior, también se unió al llamado junto con amigos, familiares y vecinos.

Todos unidos, en un solo dolor, tomaron fuerzas para caminar debajo de un agobiante sol y una vez finalizada se ubicaron una pequeña tarima frente a Canal 7 para alzar la voz y crear conciencia de la situación.

Otra de las ideas era recolectar la mayor suma de firmas posible para presentarlas ante la Asamblea Legislativa con el fin de hacer ver a los representantes de la patria que cientos de costarricenses claman por penas más duras contra conductores ebrios y exigen cambios en Ley de Transito para disminuir el número de muertes en carretera.

En Costa Rica no solo necesitamos Leyes mas fuertes para multar y sacar de las carreteras a estos irresponsables, necesitamos un cambio de cultura vial en nuestra sociedad.

Pero tambien cuantos bares ofrecen los famosos LADIES NIGHT, Promocioes Cerveceras, etc

Pienso que nuetro gobierno debe de cobrar un impuesto mas alto al licor e inclusive aumentar el precio de las bebidas alcoholicas.


La corrupcion llega a nuestras altas esferas Politicas


Hasta hace pocos meses, Costa Rica era un país donde los políticos eran respetados y conocidos regionalmente por su honradez y su audacia -uno de ellos, José María Figueres Ferrer, fundador del Partido de Liberación Nacional (PLN) fue el responsable de abolir el ejército tras la guerra civil de 1948-. La democracia costarricense era considerada una de las más estables y eficientes de la región centroamericana. La neutralidad en la política exterior costarricense, pese a que aparente, era admirada como el ejemplo a seguir por el resto de América Central. Los hijos de la clase dirigente estudiaban al lado de los (becados) hijos de los campesinos en la pública Universidad de Costa Rica. El contacto entre clases era frecuente, muy lejos de la separación casi en "castas" que se vive en muchos de los países centroamericanos. En Costa Rica las relaciones sociales se desenvolvían en términos de aparente igualdad y en medio de una cordialidad muy propia del carácter costarricense, tan amante del diálogo y la concordia social. Todo semejaba tan idílico que, sobre el papel, Costa Rica tenía más puntos para ubicarse en el centro de Europa que en un contexto de realidad latinoamericana. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos meses han convulsionado de tal manera al pequeño país centroamericano que algunas personas han empezado a darse cuenta de que ya no viven en la anteriormente conocida como "Suiza centroamericana". Los casos de corrupción que se han destapado desde que en octubre de 2004 fuera desatándose una espiral de escándalos que parecía no tener fin, han colocado a Costa Rica más cerca de Centroamérica de lo que nunca quiso estar. Su proverbial paz social y política ha dado paso a un clima de tensión, desaliento e inestabilidad institucional a la que tan acostumbrados están en muchos países latinoamericanos. América Latina es la segunda región más corrupta del mundo, después de África. En una escala que va del 10, total transparencia, al 0, mayor grado de corrupción. En 2004 América Latina presentó 3,4 puntos mientras que África registró 2,8. Costa Rica, por su parte, tenía, hasta la fecha, relativos buenos datos. De 2003 a 2004 pasó de 4,3 a 4,9 puntos. Tras los últimos escándalos que han salpicado a varios ex presidentes del país, se prevé que el próximo informe de "Transparencia Internacional" muestre variaciones del indicador en sentido contrario. La inexistencia de una "tradición" de corrupción política en Costa Rica, al menos no en los niveles que presentaba la corrupción entre los dirigentes del resto de países centroamericanos, ha provocado que los escándalos tuvieran mayor impacto. Lo que era esperable en la Nicaragua de Arnoldo Alemán, no lo era en la Costa Rica ni de Miguel Ángel Rodríguez, ni de Calderón Fournier, ni de Figueres Olsen. El pueblo costarricense, orgulloso de su tradición democrática, no podía concebir que sus dirigentes pudieran llegar algún día a equipararse, en términos de corrupción, a los del resto de Centroamérica. Es bueno destacar aquí que dentro del "imaginario social costarricense" el pueblo de Costa Rica se percibe a sí mismo como distinto al resto de centroamericanos: más blanco, más democrático, más pacífico... Ello ha dado lugar a interpretaciones historiográficas un tanto rocambolescas, y bastante desacreditadas hoy en día, que justificaban el "hecho diferencial" costarricense por la procedencia regional de los pobladores españoles. 

Vivimos en un Pais inseguro


El encierro es la norma.

Karina Salguero M. 
proa@nacion.com

País hecho cárcel. Rejas, verjas, muros, cercas, mallas, púas y portones&...; No hablamos de sistemas penitenciarios, sino del paisaje urbano costarricense. Este será un viaje por el cercado paisaje urbano de Costa Rica. Y un encuentro con el miedo y la angustia.

"Perro bravo". "Propiedad privada". "Prohibido el paso". ¡Elija su celda: hay barrocas, camufladas, rústicas, eclécticas y posmodernas! Pero, ¿hay tantas barras en el paisaje como en la mente del costarricense? ¿Dónde están realmente las rejas?

No hizo falta ir muy lejos. En busca de respuestas que explicaran qué provocó que los ticos asumiéramos nuestra condición de casa por cárcel, anduvimos por diferentes residenciales, ciudadelas y comunidades urbanomarginales para captar las múltiples formas de expresar el encierro. Encontramos rastros de constantes violaciones a la privacidad y una amarga lucha por mantener el patrimonio fuera del alcance del hampa. Sentimos ojos en las espaldas, calles inseguras y una insuficiente fuerza de seguridad pública para resguardar vidas. La piel de San José muestra vendas, remiendos y muchas cicatrices.

¿La vida o los bienes? Vista desde adentro, la seguridad se convierte en antagonista de su principal cliente, el ciudadano como usted o como yo. Entre todo el equipo de protección, los bienes están a salvo, pero ¿qué sucede cuando una situación de emergencia nos obliga a salir en estampida?

Las imágenes de la fotoperiodista Patricia Ugalde muestran un dramático paseo por la Suiza Centroamericana, en la que se hace evidente que nadie -no importa la condición social- está exento de vivir en algún tipo de cautiverio.

La tranquilidad de la nueva Costa Rica descansa sobre el grado de resguardo que tiene el hogar. Las razones hablan en lengua estadística: según el décimo Informe del Estado de la Nación, en el 2002 se registraron 52.851 delitos contra la propiedad. La placa de la alarma (aunque sea solo la placa), botellas de vidrio quebradas en los muros, un guarda con agujas, cámaras con circuito cerrado, el guachimán con palo y pito, el gendarme en bicicleta o, en los residenciales más prósperos, el vigilante en Vespa, todos viven con nosotros, nos dan esperanza y no sayudan a sentir paz.

Ensalada de frutas urbana. Como un efecto dominó, doña Francisca dobló el espesor de la reja que tenía al ver que los vecinos de enfrente, los Bolaños, pusieron alambre navaja. Ella temió que, si los ladrones veían tales medidas de seguridad, renunciarían a meterse allá y escogerían su casa como blanco. Por eso puso rejas hasta en el techo; como dice doña Francisca, "uno nunca sabe".

Tal vez tenga razón: nadie sabe. Lo que sí sabemos es que el resto de la vecindad doblará esfuerzos para no convertirse en víctimas y el tema de la estética y los espacios verdes quedará bien guardado&...; ¡tras las rejas!

La forma en que el país se ha llenado de pequeñas fortalezas es un fenómeno irreversible; así lo analiza el arquitecto Jafet Segura, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica. Este miedo a ser la próxima víctima de un asalto es parte de los imaginarios urbanos, sostiene Segura.

Si el único camino parece ser llenar la casa de sistemas de seguridad de acuerdo con el bolsillo, la estética urbana se convierte en tema secundario, y el resultado general es una "ensalada de frutas, en la que todos quieren diferenciarse". Sin embargo, esa búsqueda por la fortaleza más impenetrable tiene un elevado costo económico, ya que, en promedio, la reja de tubo cuadrado más económica del mercado cuesta unos ¢19.000 el metro, y si se aspira a una reja estilo rústico en hierro forjado, el costo por metro se infla a unos ¢24.000.

En definitiva, la sociedad cambió, la tapia entejada ya no alberga un espacio de convivencia. De acuerdo con Segura, parte de los problemas urbanos son los lotes tan reducidos donde se construye, que no reúnen las condiciones ideales de espacio habitable. Como allí no se puede vivir bien, empieza la lucha por apropiarse de la zona de tránsito. En esa misma dinámica, los garajes se convierten en salas y se juntan cerca, barrote y fachada.

El teorema de Thomas, clave en la sociología del conocimiento, establece que "si los individuos definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias". Eso, de alguna forma, justifica las ambivalentes profecías urbanas sobre la ola de delincuencia y sus consecuentes mitos y terrores que, en nuestro caso, se justifican por la escasa acción de los encargados de la seguridad con que cuenta el país.

Según un estudio a cargo del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP-UCR), la percepción de inseguridad ciudadana es mayor a la tasa de victimización. El 84,8 por ciento de la muestra (1.272 personas de un total de 1.500) no han sido víctimas de un delito. De las 228 que sí lo han sido, casi la mitad (112 personas), denunciaron el hecho ante una institución pública.

La principal razón para no denunciar es la ineficacia de la respuesta institucional. "De las 115 que arguyeron una razón para no denunciar, más de la mitad dijeron que hacerlo no sirve para nada. De las 228 víctimas, 154 afirmaron que el robo fue sin agresión ni amenaza o que se les metieron a la casa sin violencia".

Como una forma de acercarse al problema de la inseguridad ciudadana, el sociólogo Francisco Escobar explica que la conducta agresiva es natural; no una característica de la sociedad moderna. "Es parte de la vida. Y no es mayor o menor que la de antes. Muy lógico: si no existe un sistema estatal que garantice seguridad, entonces las medidas deben ser tomadas en casa".

Escobar explica que "no necesitamos que ocurran los atentados a las Torres Gemelas para vivir en pánico. Estamos ante una delincuencia terrorista. Es un terrorismo sin terroristas y, como no sabemos quién es el malhechor, adoptamos comportamientos paranoicos: en la parada del bus, miramos con el rabo del ojo para saber quién está al lado. Y si vamos en taxi, le hacemos un análisis clínico al chofer buscando indicios de delincuencia".

El entrenamiento civilizador en el que aprendemos a convivir en grupo es la educación. Cuando no hay un buen sistema que garantice este entrenamiento para la vida social, comienza a fallar el tejido protector. Cuando hay desorganización, es mayor la vulnerabilidad.

Cerrando el paso a cualquier excusa de las que aseguran que antes no existía la violencia, Escobar agregó que: "Cuando todos nos conocíamos y éramos parientes, la sociedad en que vivíamos creaba un tejido protector alrededor del individuo, un manto de custodia.

Con algunos cambios en la sociedad, como aumento demográfico, crisis económicas, involucramiento de más culturas y un crecimiento vertiginoso de la sociedad costarricense autóctona, la estructura de seguridad se hizo insuficiente y el resultado es una sociedad que lucha por defenderse individualmente".

En definitiva, esta obsesión por prevenir cualquier asalto a la "libertad" surge de un ambiente donde no se percibe que exista una organización custodiando los hogares. Entre las estadísticas del estudio del CCP, la inseguridad ciudadana resultó ser el problema nacional más importante citado por las personas que participaron. Constantemente, la sabiduría urbana repite a los ciudadanos que, ante un robo o asalto, entregue lo que le piden. ¡Ríndase! ¡Manos arriba! ¡No ofrezca resistencia&...;!

Como no todos podemos construir nuestros castillos feudales modernos,entonces recurrimos a compramos seguridad psicológica. Es cuando surge la barrera de disuasión del perro bravo. Y el que tiene un chihuahua, tarde o temprano, termina adquiriendo un verdadero perro de cuido, el más grande y dientón. Pero, al cabo de unos meses, se da cuenta de que "la tranquilidad tampoco tenía cara de perro grande".

¿Qué sigue después, si ya hasta se le encomendó la casa a San Silvestre, el ermitaño, y se le pidió que plantara a Juan, Matías, Lucas y Daniel en cada esquina?

Prisión del tamaño del país. Como una epidemia, los barrotes en las casas, comercios, iglesias, escuelas, zonas de entretenimiento y recreación son la regla. La excepción no fue posible encontrarla. San José semeja una lúgubre estampa dibujada bajo códigos de barras que revelan el valor del objeto que los ostenta.

Dentro de todo este afán por proteger la vida y el fruto del trabajo, se construye un lenguaje de rejas, en el que hay jerarquía y grandes esfuerzos por costear resguardos. Al parecer, los materiales que se utilizan para la seguridad de una vivienda hablan por sí mismos de los recursos económicos de cada quien.

No es igual ver una casa con alambre de púas que una con una placa de cerca electrificada. Tampoco se pueden comparar unas tablas atravesadas y algún pasaje bíblico que aluda a los principios y bases cristianas del invasor.

Si el candado es una cosa ceremonial y aun con murallas y cortinas metálicas los robos no cesan, lo único que queda es rogar por formar parte de la agenda de algún gobierno o que algún expresidente que defienda los derechos de los reos, incluya nuestro caso, la realidad de todos los prisioneros que vivimos bajo una libertad condicionada al tamaño de nuestros barrotes.


Juventud Interrumpida


Me refiero a este tema "Juventud Interrumpida" uuna gran cantidad de jóvenes todavía en desarrollo físico y emocional tuvieron que enfrentarse de repente a situaciones que no les correspondían, a hechos que no tenían por qué enfrentar. Época en la que la gran mayoría de ellos tuvo que ver interrumpida su niñez para ser insertados de manera repentina y brutal en el mundo de los adultos. 
Eso esta sucediendo en nuestra Costa Rica, jovenes que apenas han logrado salir de su sexto grado, trabajando en las calles por una necesidad economica, muchachitas expuestas al abuso sexual, de Hombres sin escrupulos que buscan de sus servicios.
Vivimos una especie de MODA en la cual constantemente nos invaden anuncios donde en nuestros periodicos jovencitas se inscriben a (x) concurso para ser la modelo del mes, donde las fotos que se presentan buscan llevarnos a otro mundo, vemos constantemente como ya en los bares los famosos desfiles de ropa intima, la cual me parece que es lo que menos se vende. En dichos desfiles vemos cuerpos esculturales donde las siliconas predominan, y los hombres parecen lobos sedientos. Logico detras de estos desfile esta una especia de prostitucion disfrasada.
Todo esto lleva a que muchas jovencitas piensen que ese es el camino facil a la vida, para poder obtener un buen carro, una buena casa y sobre todo pertenecer  alos grupos de los famosos de Costa Rica.
Por eso pienso cual es la diferencia entre una chica que sale en un desfile de bares a una Bailarina exotica, pues pienso que ninguno, pues ambas muestran todo ,tras un objetivo (Dinero, que aparezca el principe tonto de color azul , que le compre un buen carro y de regalos de lujo)
Por otro lado vemos los famosos MEGABARES, que ya no solo estan en San Jose, si no que se han expandido hasta las zonas rurales, donde cada dia son mas los jovenes que consumen Licor.