La corrupcion llega a nuestras altas esferas Politicas

La razón meramente personal, por la que me motivo a publicar este blog, es porque como ciudadano Costarricense, ESTOY CANSADO de un gobierno que no hace nada mas, que trabajar para sus propios intereses. Por eso insto a todo ciudadano Costarricense que se atrevan alzar la voz, ya que es lo único que no nos pueden quitar. Porque de mi amada Costa Rica, queda poco

Hasta hace pocos meses, Costa Rica era un país donde los políticos eran respetados y conocidos regionalmente por su honradez y su audacia -uno de ellos, José María Figueres Ferrer, fundador del Partido de Liberación Nacional (PLN) fue el responsable de abolir el ejército tras la guerra civil de 1948-. La democracia costarricense era considerada una de las más estables y eficientes de la región centroamericana. La neutralidad en la política exterior costarricense, pese a que aparente, era admirada como el ejemplo a seguir por el resto de América Central. Los hijos de la clase dirigente estudiaban al lado de los (becados) hijos de los campesinos en la pública Universidad de Costa Rica. El contacto entre clases era frecuente, muy lejos de la separación casi en "castas" que se vive en muchos de los países centroamericanos. En Costa Rica las relaciones sociales se desenvolvían en términos de aparente igualdad y en medio de una cordialidad muy propia del carácter costarricense, tan amante del diálogo y la concordia social. Todo semejaba tan idílico que, sobre el papel, Costa Rica tenía más puntos para ubicarse en el centro de Europa que en un contexto de realidad latinoamericana. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos meses han convulsionado de tal manera al pequeño país centroamericano que algunas personas han empezado a darse cuenta de que ya no viven en la anteriormente conocida como "Suiza centroamericana". Los casos de corrupción que se han destapado desde que en octubre de 2004 fuera desatándose una espiral de escándalos que parecía no tener fin, han colocado a Costa Rica más cerca de Centroamérica de lo que nunca quiso estar. Su proverbial paz social y política ha dado paso a un clima de tensión, desaliento e inestabilidad institucional a la que tan acostumbrados están en muchos países latinoamericanos. América Latina es la segunda región más corrupta del mundo, después de África. En una escala que va del 10, total transparencia, al 0, mayor grado de corrupción. En 2004 América Latina presentó 3,4 puntos mientras que África registró 2,8. Costa Rica, por su parte, tenía, hasta la fecha, relativos buenos datos. De 2003 a 2004 pasó de 4,3 a 4,9 puntos. Tras los últimos escándalos que han salpicado a varios ex presidentes del país, se prevé que el próximo informe de "Transparencia Internacional" muestre variaciones del indicador en sentido contrario. La inexistencia de una "tradición" de corrupción política en Costa Rica, al menos no en los niveles que presentaba la corrupción entre los dirigentes del resto de países centroamericanos, ha provocado que los escándalos tuvieran mayor impacto. Lo que era esperable en la Nicaragua de Arnoldo Alemán, no lo era en la Costa Rica ni de Miguel Ángel Rodríguez, ni de Calderón Fournier, ni de Figueres Olsen. El pueblo costarricense, orgulloso de su tradición democrática, no podía concebir que sus dirigentes pudieran llegar algún día a equipararse, en términos de corrupción, a los del resto de Centroamérica. Es bueno destacar aquí que dentro del "imaginario social costarricense" el pueblo de Costa Rica se percibe a sí mismo como distinto al resto de centroamericanos: más blanco, más democrático, más pacífico... Ello ha dado lugar a interpretaciones historiográficas un tanto rocambolescas, y bastante desacreditadas hoy en día, que justificaban el "hecho diferencial" costarricense por la procedencia regional de los pobladores españoles.
0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio